No es un folleto. Es un acta. Cada decisión, cada cifra y los dos errores que cometimos por el camino.



Es un título propio, no un encargo. La edición alemana lleva poco tiempo a la venta, así que no sirve para argumentar con cifras de ventas. Lo que sí muestra es el trabajo, y el trabajo es lo que se compra aquí.
El acta describe la edición alemana. La española siguió después el mismo camino, con una diferencia. Al final no hubo un lector nativo. Lo sustituyeron las mediciones que explica la página de Localisation. Los dos errores de entonces no se repitieron. Hubo seis nuevos, y también están anotados.
Everyone Is Difficult deja que el lector descubra solo que también habla de él. El alemán es más directo y se lo dice a la cara ya en el título. Alle sind schwierig. Auch du. Todos somos difíciles. Tú también.
En español ocurrió lo contrario que en alemán. Everyone mantiene al lector fuera de la frase. Todos somos pone al autor y al lector dentro de la misma frase, sin tener que nombrar a ninguno. Esa primera persona del plural no está en el original ni puede salir de una traducción literal. Por eso el subtítulo alemán Auch du. sobra en español. Aquí, el verbo ya dice lo que el alemán tiene que añadir.
La palabra evidente para difficult habría sido insoportable, y tiene la misma franqueza. La descartamos. Insoportable es el vecino que pone música a las dos de la mañana. Difícil es la palabra del expediente laboral, de la consulta del terapeuta y de la expresión conversaciones difíciles, y difícil es lo que alguien escribe en un buscador. La franqueza sobrevive al cambio de idioma. El registro no. Hay que volver a elegirlo.
Al principio, la portada alemana se generó por separado a partir del mismo briefing. Salió parecida, pero solo parecida. Al compararla con la inglesa, las diferencias saltaron a la vista. El tono crema era 222,193,151 frente a 236,223,194, el dorado era más oscuro y más anaranjado, y el brillo medio del conjunto quedaba un treinta por ciento por debajo. Al poner las dos juntas, una parecía una reimpresión de la otra.
Desde entonces el diseño ya no se vuelve a generar. Se conserva, píxel a píxel, y solo se cambia la tipografía. El fondo que queda tras las letras nuevas se reconstruye línea por línea a partir de los márgenes de la portada. Así no se interrumpen el degradado ni el grano del papel, y no queda ninguna costura.
Salen tres portadas que no se separan más de dos puntos en ningún valor de color.
| Fondo | Crema | Dorado | |
|---|---|---|---|
| Inglés | 0, 34, 24 | 236, 223, 194 | 210, 159, 48 |
| Alemán | 0, 34, 24 | 236, 221, 190 | 209, 161, 53 |
| Español | 1, 34, 25 | 238, 224, 195 | 209, 161, 54 |
La composición se mantuvo por suerte, no porque lo hubiéramos planeado. Everyone, is, difficult son tres golpes, y Todos, somos, difíciles también. El alemán necesitaba un cuarto, y por eso Auch du. va aparte, más pequeño, debajo del bloque y más cerca del nudo que del título. Esa frase es justo el golpe que faltaba.
La edición inglesa termina con una página de recursos de emergencia. 999. Refuge. Acas. NHS 111. The Samaritans.
Ninguno de esos números se marca fuera del Reino Unido. Una traducción fiel de esa página habría puesto en manos de una lectora de Berlín un número británico de emergencias y, en las de una lectora de Bogotá, los recursos de un país distinto.
Para la edición alemana, la página se volvió a escribir entera para Alemania, Austria y Suiza, porque una edición en alemán se vende en los tres países. Un número de ayuda gratuito solo funciona dentro del país que lo creó. De los números de esa página, solo el 112 cruza una frontera, porque funciona en toda la Unión Europea, y por eso la encabeza. Cada uno de los demás se verificó con el organismo que lo publica, el mismo día en que se escribió la página.
En español, el problema cambia de escala. Tres países admiten una sola página. Veinte, no. No existe una lista que sirva a la vez para Madrid y para Bogotá, y fingir que sí la hay sería peor que no poner ninguna. La primera edición salió sin esa página, y eso fue un fallo nuestro, no una decisión. Está anotado entre los seis errores nuevos, y la edición actualizada de septiembre de 2026 lleva una lista ordenada por país, con cada número verificado en el organismo que lo presta.
La regla que sí quedó fijada fue no inventar equivalencias. Si en el país de destino no hay una institución equivalente, la página lo dice con claridad. En Alemania no existe un Acas, así que la edición alemana menciona, para los casos de discriminación laboral, la Antidiskriminierungsstelle y, dentro de la empresa, el comité y el sindicato.
Antes de que nadie lo leyera, cada capítulo pasó por quince revisiones automáticas que lo compararon con el original. Los dieciocho capítulos pasaron las quince.
Después vino la corrección. Primero la hizo un modelo de lenguaje que nunca vio el inglés, y después una persona. Entre los dos sumaron 284 correcciones en la edición alemana.
Casi la mitad, 117, procedía del mismo error, una expresión inglesa trasladada palabra por palabra. Quien corrige con el original al lado suele pasarla por alto, porque el inglés le recuerda lo que se quería decir. Por eso la primera pasada se hace sin verlo.
Las 167 restantes se repartieron en cuatro grupos. Dejamos anotado el orden, porque ese orden decide qué prohíbe expresamente el briefing del libro siguiente.
| Inglés | Alemán | |
|---|---|---|
| Palabras | 65.715 | 65.386 |
| Caracteres | 385.371 | 436.805 |
| Caracteres por palabra | 5,86 | 6,68 |
| Páginas impresas | 184 | 202 |
| Formatos producidos | 5 |
Palabras y caracteres contados el 19 de septiembre de 2026 a partir del archivo publicado de cada edición, con un solo método, dos veces, con dos contadores independientes. Texto corrido con los títulos, sin las páginas preliminares. Las páginas impresas, tal como KDP las indica para la edición publicada.
Las mismas palabras y más páginas. No es lo que suele decirse. La edición alemana usa medio por ciento menos palabras que la inglesa y un trece por ciento más caracteres. El alemán junta, pero no ahorra palabras, las alarga. Eso es lo que añade dieciocho páginas impresas. La edición española necesita un trece por ciento más de palabras y un quince por ciento más de caracteres, y esa diferencia fija el ancho del lomo y con él toda la cubierta.
Aquí la medida son los caracteres y no las palabras. Quien cuenta palabras cree incompleta una edición que está entera.
Al final de la edición alemana había un lector nativo. Al final de la española no había ninguno. En lugar de suprimir el paso en silencio, lo sustituimos por una serie de mediciones concretas. Esto es lo que mostraron en el manuscrito terminado.
| Medido | Límite | |
|---|---|---|
| Pronombres sujeto | 0,27 % | 1,20 % |
| Posesivos | 0,75 % | 2,60 % |
| Gerundios | 0,63 % | 1,10 % |
| Pasiva con ser | 0,03 % | 0,35 % |
| Extensión frente al inglés | 1,12× | 1,10 a 1,30 |
Esas cinco son las huellas que deja un original inglés en la prosa española. El español suele omitir los pronombres sujeto que el inglés obliga a expresar. El español dice la mano donde el inglés dice his hand. Una traducción demasiado pegada al inglés arrastra consigo todas esas marcas, y todas se pueden contar. Cada cifra volvió por debajo de la quinta parte de su límite.
Después, un motor independiente retradujo al inglés el texto terminado. El resultado se cotejó con el original, párrafo por párrafo. Ninguna cifra del libro se había movido. Ni un porcentaje, ni un año, ni un número de participantes, en todo el libro.
Esa revisión mide la distancia respecto del original, y ahí está su utilidad y también su límite. Una cifra que debería haber cambiado, porque la edición va a otro país, la atraviesa intacta. Lo sabemos porque nos pasó, y está en la lista de abajo.
La corrección dejó después 1.129 intervenciones en un manuscrito que ya había pasado todas las revisiones automáticas, es decir, 15,3 por cada mil palabras, calculado sobre las 73.971 palabras de la edición publicada. Nuestra horquilla va de ocho a veinte. Por debajo, la corrección se queda corta. Por encima, reescribe en vez de corregir.
El número de páginas estuvo mal dos veces. Un programa de composición dio 251 páginas y una estimación a partir del inglés dio 214. La imprenta dijo 202. Para entonces las dos cubiertas ya estaban hechas sobre la cifra equivocada y hubo que rehacerlas. La edición publicada tiene 202 páginas.
El índice repetía dieciocho entradas. El error sobrevivió a todas las revisiones automáticas y saltaba a la vista en la página tres de la prueba impresa. No hace falta mejor argumento a favor de leer una prueba en papel.
Ambos están ahora en el documento de proceso, con su causa. Por eso la edición española se produjo más rápido que la alemana. Los dos errores ya la estaban esperando.
La edición española se imprimió con números de ayuda británicos. La página del final se tradujo en lugar de investigarse de nuevo. A un lector de Madrid se le decía que llamara al 999, y la frase de cierre, la que advierte de que la lista es para lectores del Reino Unido, se tradujo con el resto. Quince revisiones automáticas, la retraducción y una lectura en frío la dieron por buena, porque todas miden la distancia respecto del inglés y una traducción fiel no se aleja del inglés. Los tres formatos se sustituyeron el 19 de septiembre de 2026 por una página investigada país por país, y la revisión que lo habría detectado se está construyendo.
El recuento de palabras de la tabla de esta página era incorrecto. Para la edición alemana figuraban aquí unas 51.000 palabras. Contadas desde el archivo publicado son 65.386, un veintiocho por ciento más, de modo que también era falsa la frase que esta página sostenía sobre el alemán y su ahorro de palabras. Las cifras inglesa y española aguantaron con un margen de un uno y medio por ciento. Las palabras y los caracteres de la tabla de arriba se recontaron el 19 de septiembre de 2026, con un solo método para las tres ediciones. La edición española pasó de 258 a 260 páginas cuando se rehízo.
Corregido de nuevo el 6 de octubre de 2026. El 19 de septiembre también se cambiaron las páginas de las ediciones inglesa y alemana, de 184 y 202 a 186 y 204, según la ficha de un minorista. Las dos cifras eran correctas. KDP indica 184 y 202 para las ediciones publicadas, y así vuelve a figurar en la tabla.
Esta acta va del inglés al alemán porque nuestros propios títulos salen en inglés. Eso dice algo de nuestro catálogo, no del procedimiento. Ningún paso da por supuesto que el original esté en inglés.
El título se decide para el mercado de destino en lugar de deducirse del original. La página de ayuda se investiga para el país de destino en lugar de traducirse. Y la medición se hace siempre contra la lengua de llegada. En un texto español contamos pronombres sujeto, posesivos y gerundios. En uno alemán, las cadenas de sustantivos, la longitud de las frases y las expresiones trasladadas palabra por palabra. Ambos conjuntos rastrean las huellas de la lengua de partida, con independencia de cuál sea.
Solo una cifra depende del par de lenguas, la proporción de extensión. En nuestras propias mediciones el español ha necesitado un trece por ciento más de palabras que el inglés, mientras que el alemán ha necesitado las mismas palabras y un trece por ciento más de caracteres. La horquilla que cuenta es la que se fija en tu muestra de calibrado, antes de comprometernos a producir el libro. En ese mismo paso se comprueba si una dirección nueva se sostiene.
Un libro publicado en alemán que pasa al español recorre el mismo camino, por las mismas seis aprobaciones que aparecen más arriba. Lo mismo ocurre con un libro en alemán o español que pasa al inglés.
En nuestros encargos hay seis aprobaciones, y este libro pasó por las mismas internamente. Briefing y dirección. Título y subtítulo entre tres propuestas. Una muestra de calibrado de tres capítulos. La portada. El texto de contraportada. Las pruebas finales.
Si no lees el idioma de destino, cada aprobación llega acompañada de una retraducción. Aprobar un texto que no puedes leer es peor que no aprobarlo. Los diecisiete capítulos centrales no se envían a aprobación. La máquina los coteja con el original. Después, un modelo de lenguaje que no ha visto el texto de partida los lee en frío.
Esto es un libro en tres idiomas. El inglés se escribió sin ese documento. Las versiones alemana y española se produjeron con el documento de proceso ya abierto, y por eso avanzaron más rápido. Esta misma página existe en inglés y en alemán. Sus tres versiones se produjeron con el procedimiento que describen.